¿Por qué una nutria? Por este vídeo, quizá este otro también te ayude a entenderlo.

31/12/08

¡Defendemos nuestro derecho a tener frío!

Así sintetizó Sheila Watt-Clouttier, nominada al Nobel de la Paz en 2007, la lucha del pueblo indígena inuit contra el calentamiento global y la globalización que lidera desde hace más de 20 años.



En el minuto 3:20 del segundo vídeo es cuando emite esa contundente frase.



La
traducción de la transcripción original en la web del Concilio Circumpolar Inuit aquí:

Buenos días a todos. Me llamo Sheila Watt-Cloutier. Soy la Presidenta electa de la Conferencia Circumpolar Inuit que representa los intereses internacionalmente de 155000 inuit residentes en Canadá, EEUU, Groenlandia, y Chukotka en la Federación Rusa. Vivo en Iqaluit, capital del Territorio Nunavut Canadiense, pero nací y crecí en Nunavik - al norte de Quebec.

Déjenme empezar diciendo que me alegra mucho haber sido invitada a hablar aquí.

Desde el comienzo del simposio, habéis estado oyendo sobre los cambios que hemos experimentado en el Ártico tan bien como cercanos a vuestro hogar aquí en las Rocosas.

Cuando doy una charla, quizás el mensaje más importante que trato de dejar en la gente es cómo de conectados estamos todos. El Ártico estará lejos de Utah, pero aún así el cazador Inuk que cae a través del menguante hielo del mar está conectado con los glaciares que se derriten en las Montañas Rocosas.

Todos estamos conectados en nuestro planeta. Y el Ártico juega un importante rol del cual deberíais estar informados.

Este rol está -de paso- incrementando su reconocimiento. Hace casi tres años el Consejo de Gobierno del Programa de Medioambiente de las Naciones Unidas (UNEP) planteó su determinación de urgir una atención global mayor al Ártico.

Y cuando llega el cambio climático, la importancia del Ártico está bien documentada.

Durante más de 20 años los cazadores inuit y ancianos han informado de cambios al medioambiente. El calado de estos cambios es bien conocido, disminución del perma-frost, adelgazamiento de la capa de hielo sobre el mar, incremento de la erosión en las costas, cálidos y más largos veranos e inviernos más cortos. La magnitud de estos cambios varían de un lugar a otro, pero la pauta es igual a lo largo del Ártico.

Déjenme decirles que los cambios se han vuelto cada vez más duros como para ignorarlos. A primeros de esta semana en Iqaluit, había 47 grados Farenheit cuando debería haber -22 Farenheit. Llovía cuando debería haber estado nevando. Aunque comprendemos que el tiempo es inherentemente variable, esto va más allá de nuestra experiencia.

Lo que está ocurriendo afecta directamente a cada faceta del estilo de vida inuit -somos gente de la tierra, el hielo, y los animales. Nuestra cultura cazadora prospera en el frío. Necesitamos que haga frío para mantener nuestra cultura y nuestro estilo de vida. El cambio climático se ha vuelto la mayor trampa para la cultura inuit.

Ya estamos teniendo grandes dificultades para adaptarnos a los cambios medioambientales resultantes del cambio climático. Los cazadores se han caído a través de la menguante capa de hielo del mar, viajando en sitios tradicionalmente seguros.

En mayor parte gracias a que los inuit reportaron estos cambios ambientales, en Octubre de 2000, los ministros de asuntos exteriores del Consejo Ártico de ocho naciones se reunieron y autorizaron una Valorarión del Impacto en el Clima Ártico (ACIA).

La ACIA se preparó durante cuatro años por más de 300 científicos de 15 países con la estrecha cooperación de los Inuit, Sami, Gwich'in, Athabascans, Aleut, y pueblos indígenas en Rusia. Cuando se publicó en 2004, sorprendió a mucha gente y obtuvo reconocimiento global. Los periódicos de África, Sureste Asiático, Norte América y Europa Occidental publicaron fotos de glaciares que se derretían, el hielo del mar desapareciendo y osos polares estresados.

Básicamente, la ACIA dice tres cosas:

1. un cambio climático está sucediendo en el Ártico ahora,
2. está empeorando rápidamente; y
3. El Cambio Climático del Ártico es importante a nivel global.

La ACIA incluye ejemplos e ilustraciones circunstanciales del conocimiento tradicional de los Pueblos Indígenas del Ártico. Apoya lo que ellos han observado y dicho durante años -el clima ártico está cambiando, y causando que el medio natural cambie también.

Leeré dos conclusiones de la ACIA. Mientras lo hago recuerden que los Inuit son un pueblo ancestral con una cultura de caza basada en el mar y en el hielo.

Las especies marinas que dependen de la capa de hielo marina, incluyendo osos polares, las focas que viven en ella, las morsas, y algunas aves marinas, es muy probable que disminuyan, y algunas de ellas se enfrentarán a la extinción.

Y

Para los Inuit, el calentamiento muy probablemente dificulte e incluso destruya su cultura de cazar y compartir comida de la misma manera que reduce el hielo sobre el mar del que dependen estas criaturas para disminuir, volverse más inaccesibles y posiblemente extinguirse.

Los científicos son gente prudente -y con toda la razón. Pero no se están dando puñetazos en la ACIA. Esto es porque confían en sus hallazgos y pronósticos.

Y debo decir que los informes científicos que han seguido a la ACIA, nos dicen que sus pronósticos fueron benévolos y que los cambios en el entorno Ártico están sucediendo incluso más rápido de lo pronosticado a penas hace unos años.

Los Inuit son adaptables y tienen recursos. Tenemos que serlo para sobrevivir en el Ártico. Pero la ACIA prevé un tiempo -dentro de la vida de mi tataranieto de ocho años- en el que el cambio ambiental será tan enorme que ya no seremos capaces de mantener nuestra cultura de caza. Ya están luchando los Inuit para adaptarse al impacto del cambio climático.

Entendemos del cambio climático que nuestra oportunidad es de sólo 10-15 años. Una acción coordinada por todos los estados de los mundos desarrollados y en vías de desarrollo es necesaria para contrarrestar el futuro pronosticado en la ACIA.

Les preguntaré lo siguiente: ¿Cómo responderían si una resolución internacional preparada por 300 científicos de 15 países concluyese que su antigua cultura y economía está sentenciada, y que estáis a pundo de transformaros en una nota a pié de página de la globalización? ¿Qué puede hacer un inuit para ayudar a los gobiernos a tomar las medidas de adaptación y mitigación necesarias? ¿Cómo podemos en el Ártico ayudar a los estados a desarrollar la perspectiva global que todos necesitamos?

He asistido a muchas conferencias internacionales sobre el cambio climático. Justo antes de Navidad, estaba en Montreal para asistir a las negociaciones anuales de las Naciones Unidas sobre clima global. En todas ellas, la gente corría de una reunión a otra discutiendo sobre todo tipo de pequeños detalles técnicos. La imagen mayor, la cultural, la humana, de alguna manera, se ha perdido.

El Cambio Climático no va de burócratas corriendo a todas partes. Va de familias, padres, hijos, y las vidas que tenemos en nuestras comunidades en un medio más amplio. Tenemos que recuperar ese punto de vista si queremos parar el cambio climático.

Los inuit entienden estas conexiones porque seguimos siendo gente de la tierra, del hielo y la nieve. Cazamos ballenas, morsas, focas, y caribús. La caza no es sólo matar animales. El proceso de la caza y alimentación de nuestra fauna autóctona personifica lo que significa ser Inuit. Es en la tierra donde los valores y el conocimiento ancestral es transmitido de generación en generación.

El proceso de cazar enseña a los jóvenes a ser pacientes, valientes, tranquilos bajo presión, reflexivos, a superar el estrés, cómo no ser impulsivos, a concentrarse y llevar a cabo un plan para obtener un objetivo. Déjenme repetirlo -nuestra cultura de caza está unida a la tierra.

Es por eso que, para nosotros, el cambio climático que está cambiando tanto la tierra como a nosotros, trata sobre nuestro derecho y habilidad para existir como un pueblo indígena. En la lucha contra esta trampa global, ¿cómo podemos alzarnos y ayudar y animar a los demás a hacer lo mismo?

Hemos decidido tomar un camino distinto. Siguiendo una preparación de más de dos años hemos emitido una denuncia -una instancia- en la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos con sede en Washington DC.

Junto a mí la instancia ha sido rellenada en nombre de 62 conocidos Inuit del norte de Canadá y el norte de Alaska, en nombre de todos los inuit de Canadá y Alaska.

Nuestra instancia pide a la comisión que venga al Ártico y vea lo que el cambio climático está haciéndole a nuestro medio y a nosotros. Buscamos una declaración de la comisión en la que los Estados Unidos -fuente de un 25% de las emisiones globales de efecto invernadero- está violando nuestros derechos humanos detallados en la de Declaración de Derechos y Deberes del Hombre de 1948.

Una declaración de la comisión no es vinculante pero sí tiene un valor moral y político inmenso. Necesitamos este escenario de "alta moral" si queremos persuadir y animar al gobierno de los EEUU, y los gobiernos del resto del mundo, industrias, negocios y organizaciones no gubernamentales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Déjenme establecer claramente que la instancia no es por el dinero. No pretendemos una compensación. Lo que queremos es que EEUU deje de violar nuestros derechos.

El propósito de la instancia es educar y animar al gobierno de los EEUU a entrar en el grupo de países en la campaña global para combatir el cambio climático. A eso me refiero con lo de el Ártico uniendo el mundo.

¿cuáles son nuestros derechos especificados en la declaración de 1948 que están violando? La instancia especifica:

1. El derecho a la vida y la seguridad física.
2. El derecho a la propiedad privada.
3. El derecho a la salud.
4. El derecho a practicar nuestra cultura.
5. El derecho a usar la tierra ocupada y usada tradicionalmente, y
6. El derecho a los medios de subsistencia.

La reducción global absoluta de emisiones de efecto invernadero es necesaria para asegurar la supervivencia de nuestra cultura de cazar y compartir comida. Esto no ocurrirá a menos y hasta que EEUU entre en la comunidad de naciones que combaten el cambio climático.

¿Qué reparación demandamos de la comisión? ¿Qué pedimos además de la declaración de que EEUU viola nuestros derechos? ¿Hemos pedido a la comisión recomendar a EEUU que:

1. Adopte medidas legales para limitar sus emisiones de efecto invernadero en cooperación con el resto de naciones.
2. Tomar nota del impacto de las emisiones de EEUU en el Ártico y los Inuit antes de aprobar las decisiones importantes de estado.
3. En consulta a los Inuit, desarrolle un plan para proteger la cultura Inuit y el medio Ártico y mitigar cualquier daño causado por sus emisiones, y
4. En cooperación con los Inuit, desarrolle un plan para ayudar a los Inuit a adaptarse a los inevitables impactos del cambio climático.

Son sugerencias razonables y responsables. Son el tipo de cosas que los gobiernos de cualquier sitio deberían estar haciendo para proteger y ayudar a sus ciudadanos, y promover el desarrollo sostenible.

Les diré algo sobre el espíritu que motiva nuestra petición. La petición no es agresiva o de confrontación. De todas maneras, es una poderosa y firma defensa legal de nuestros derechos humanos y, como dije antes, no queremos daños y perjuicios ni dinero como compensación.

Hemos pedido una comisión, formada por los gobiernos americanos para promover y proteger los derechos humanos que todos compartimos. Ni siquiera es nuestra intención incomodar.

Nuestra petición tiene el sentido de invitar a EEUU a hablar con nosotros y poner este asunto global en un contexto de derechos humanos -a donde pertenece. Nuestra intención es animar e informar. En la democracia, la opinión pública suele transformarse en política pública. Puede llevar algo de tiempo, pero la opinión pública nos apoya.

Nuestra petición aspira a cambiar corazones, mentes y las políticas de cambio climático del gobierno de EEUU. Es nuestro objetivo transformar la opinión pública en política.

De manera realista nuestra petición es un "regalo" de los cazadores inuit y ancianos del mundo. Es un acto de generosidad de una cultura ancestral unida profundamente al medio natural y aún conectada a su sabiduría, para una cultura moderna, urbana e industrial que ha perdido totalmente su sentido para encontrar su lugar y posición en el mundo natural.

Concluiré diciendo que mucha gente ha respondido a nuestra petición. Tengo e-mails y cartas de apoyo y ánimos de todas partes del mundo, pero particularmente de ciudadanos estadounidenses. Lo encuetro profundamente alentador.

Gracias.

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